Categoría: Texto Web – Fuentes Tipo


Suele pasar que no contemos con algún modelo de fuente adecuado para algún proyecto o este cuente con derechos que nos convenzan de crear una nueva fuente. Recuerda que es necesario que ésta cuente con los caracteres, minúsculas y mayúsculas además de los símbolos más relevantes para que no resulte muy limitada.

Hay unos puntos importantes a considerar antes de empezar a componer nuestras propias fuentes:

Cuidemos que el solapado entre caracteres sea conveniente, procurando que las letras más espaciosas y las estrechas puedan distribuirse de manera natural o perderemos legibilidad.

También es necesario que sea agradable a la vista para ser observado, debe ser legible y tener una propiedad que identifique los caracteres.

Podemos crear textos atractivos con efectos de volumen en 2 o 3 dimensiones, sombreado, con texturas o cualquier otro efecto posible.

Crearás nuevos tipos de fuentes de ser necesario.

A veces no nos satisface las características generales de alguna fuente y nos da por deformarla para crear efectos originales o ajustarla a un espacio reducido.  Podemos variar un tipo condensándola o expandiéndola pero hay que tomar en cuenta que las proporciones de las buenas tipografías están bien estudiadas para su mejor legibilidad, así que es mejor mantener la integridad del tipo sin apenas modificarlos sobre todo en bloques de texto.

Sería más recomendable que antes de escalar una fuente buscáramos la versión que más se adapte a nuestras  necesidades.

No alterarás las fuentes sin cuidado.

Existen diferentes plataformas que mostrarán de manera diferente el tamaño de una fuente proyectada en internet. Por ejemplo, en la pantallas Macintosh las fuentes se ven de menor tamaño que en las de PC debido a su distinto cantidad de pixeles por pulgada, así que de ser posible lo mejor es verificar como se visualiza una página en los diferentes soportes más comunes.

Revisarás en diferentes plataformas.

Una sola fuente puede presentar una gran cantidad de variantes o estilos por ejemplo:

Por el grosor de su línea se pueden clasificar como “Fina o delgada” o “”Negra o pesada”, sin embargo hay mas variantes en algunas otras fuentes que pueden ser: * Ultrafina, Fina, Ligera, Normal, Media, Negrita, Negra, Supernegra y Versalita.

Otra clasificación va entre el espacio lateral que ocupan, la “Extendida” o “Condensada”

También tenemos la “Cursiva” o “Itálica”, que presenta una inclinación hacia la derecha o menos frecuentemente hacia la izquierda.  La cursiva verdadera es una letra de nuevo trazo que incluye caracteres visualmente muy diferentes a diferencia de las oblicuas que sólo es una versión inclinada de la misma.

Finalmente existen las “Versalitas” que son versiones de las mayúsculas pero de diferente proporción como el alto por ejemplo, y que sirven para sobresaltar una palabra o párrafo de las demás.

No todos los estilos son aconsejables para la pantalla a menos que se usen en cuerpos muy grandes.

Manejarás los estilos de la mejor manera posible.

Es recomendable conocer varios tipos de fuentes y sus respectivos estilos aunque ciertamente no se pueda lograr dominar todas, pues resultan infinitas y surgen aún más con el tiempo.

Debemos tener a nuestra disposición un importante número de tipos fuente pues nos ofrecen múltiples posibilidades para la presentación ya que las letras son parte integral de un diseño.

Es buena idea que creemos una biblioteca personal de tipos y familiarizarnos con ellas, además de no instalarlas todas hasta que se presente la necesidad de utilizar cada una para no sufrir una lista interminable de ellas a la hora de seleccionarlas o que se reduzcan los recursos de la computadora.

Conocerás una cantidad aceptable de fuentes.

Es muy cómodo utilizar cualquier fuente que tenemos a nuestra disposición sin complicarnos en cuanto a las limitantes de su uso, sin embargo tenemos que enterarnos de que no todas las fuentes son gratuitas y hay que verificar si la fuente usada tiene licencia que nos impida utilizarla para algún trabajo, dos ejemplos son: La letra Lucida está patentada por la empresa Bigelow & Holmes, Stones del ITC y Minino de Adobe, mientras la fuente Bauer no se puede utilizar para fines comerciales sin autorización previa del autor.*

Otra cuestión a considerar al elegir una fuente es que no todos los tipos cuentan con todos los caracteres, mayúsculas o minúsculas, puntuaciones o algunos símbolos relevantes como son los acentos, arroba, signos de admiración o interrogación por citar algunos. Si esto ocurre, de todos modos puedes optar por conseguir los símbolos o caracteres especiales en otras fuentes muy similares.

Revisarás si la fuente se puede utilizar.

El aspecto de los tipos llegan a influir en los sentimientos, percepciones o niveles cronológicos, ya que las formas  visuales creadas por las partes de los tipos (líneas curvas, rectas y ángulos) influyen sobre el pensamiento perceptivo de manera consciente o no.  Así que es buena idea seleccionar la letra de acuerdo con sus impresiones psicológicas y armonízalas con el diseño general del mensaje.

Usa los tipos para describir el contexto, ya que la energía proporcionada por las letras es directamente proporcional a la intensidad y el grosor de las líneas que las definen. Observen lo chocante que resulta el ejemplo gráfico de este tema pues la letra y el color indican exactamente lo contrario.

Seleccionarás la fuente según el mensaje.

Tomemos en cuenta de que no todas las fuentes tipográficas tienen la posibilidad de aparecer o de mostrarse de la misma manera en las distintas plataformas Web debido a que existe una aparente anarquía al mostrarlas ya que el usuario puede no contar con ella o haber modificado algunas preferencias de su navegador como cambiar el tamaño de la letra o el tamaño de resolución del monitor.

Las fuentes más comunes y seguras son Arial, Georgia, Times New Roman, Trebuchet y la Verdana.

Esto sin embargo no debe ser un limitante pues existen tres opciones a elegir:

  1. Procura que cuando la fuente no se encuentre otra de las consideradas “segura” lo reemplace
  2. Envía la fuente para que el usuario la descargue e instale
  3. Transfórmala en imagen aunque después sea imposible tratarla como texto posteriormente. Al convertir una fuente a curvas a veces ésta cambia de tamaño o de propiedades que es importante que verifiques.

Usarás fuentes seguras en lo posible.

A veces nos sentimos tentados a utilizar muchas fuentes tipográficas para “adornar” una presentación, sin embargo la armonía y la unidad visual se obtiene incluso con una sola letra con sus correspondientes itálicas y negritas tanto para el texto como para los titulares. Lo que resulta claro es que utilizar más de una fuente es muy recomendable para destacar o diferenciar dos partes de un mismo texto.

Si excedemos la cantidad de éstas en un diseño podemos provocar que se pierda una ambientación cómoda, se distraiga la atención al tema y se debilite la capacidad de lectura.  Así 2 o 3 fuentes dan un buen resultado si a cada una le asignamos una función. La regla sería “de combinarse las fuentes, éstas deben de ser muy diferentes entre sí, pues no tiene sentido que se parezcan demasiado”.

No combinarás demasiados tipos de fuentes.

Tenemos la libertad de seleccionar en una infinita cantidad de fuentes tipográficas para nuestro sitio Web, sin embargo no todas son adecuadas para utilizarlas en un título, bloque de texto u otras áreas estratégicas.  Para un título, el cuál normalmente suele ser breves y necesitan al mismo tiempo llaman la atención a un contenido, podemos tener la libertad de utilizar caracteres simples o complejas siempre y cuando el diseño de la letra no entorpezca demasiado la lectura. En cambio el bloque de texto necesita ofrecer una buena legibilidad por eso es necesario elegir fuentes clásicas ya probadas pues no solamente se trata de que se lea bien, sino que realmente aparezca la fuente en los diferentes soportes que proyectan una página Web

Hay varias clasificaciones de las mismas, pero la mayoría coinciden en reconocer estos grupos principales: “Palo Seco” o “sin patines”,  las “Romanas” o con patines, las manuscritas o caligráficas, las góticas y las “de fantasía” aunque algunas llegan a incluirse dentro de dos familias según sus diferentes variantes. Las fuentes sin patines son mucho más legibles y atractivas cuando se usan en un campo de texto en pantalla, mientras que las caligráficas o las de fantasía no son recomendables en escritos extensos y de tamaño pequeño.

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