Para seleccionar y tratar una imagen que va a ser usada para la Web debemos considerar: las restricciones de tamaño, la calidad deseada y el motivo por el cuál va a ser incluida. No siempre es necesario incluirla completa ya que si tiene mucha información lo mejor es córtala de manera de que no quede ajustado, pues un pedazo de fondo suele darle un buen aspecto.
También podemos editarla de diferentes maneras, por ejemplo: si la encuadramos le damos más impacto, si la levantamos por medio de una sombra suave le damos volumen, si la inclinamos ligeramente la hacemos más dinámica, si ajustamos los niveles de color la podemos mejorar de manera rápida o si le ponemos un contorno suavizado o cortado con formas ovaladas o no geométricas les podemos dar más interés. Así mismo existe una cantidad extraordinaria de filtros para transformar una imagen o mejorarla ya sea para darles enfoque, texturas, relieves, brillos, contrastes, técnicas simuladas, entre otros. Se vale experimentar, pero recordemos que siempre se corre el riesgo de echar a perder una imagen si tomamos decisiones equivocadas como darles tonos extremos o cortarlas efusivamente sin analizar los resultados, por lo que nunca debemos olvidarnos de mantener una copia de la imagen original a manera de respaldo.
Se puede mejorar los colores de una fotografía hasta superar la realidad, siendo muy útil para fotos de concursos, de arte o publicitarios, sin embargo para fines documentales o descriptivos es mejor respetar la naturaleza de la imagen.

